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Inyer Bellorín “Si empezamos a entender que las diferencias son válidas, el país sale adelante”

Inyer Bellorín creció en Río Chico, Barlovento, estado Miranda, muy cerca de la capital de Venezuela. A los 8 años ya mostraba destellos de liderazgo al organizar para sus pequeños vecinos de la comunidad “La Amistad” actividades recreativas en las que los juegos tradicionales venezolanos eran los protagonistas del encuentro.

Desde pequeño defendía y promovía los símbolos patrios y los juegos que representan los orígenes de Venezuela: El papagayo, carreras de sacos, entre otras tradiciones. Iniciativas que hacían que sus amiguitos lo definieran como “el viejo de la comunidad” porque ellos querían jugar el escondite o el toca toca, “mi lucha siempre fue por lo autóctono”, recordó, al tiempo que afirmó que un país sin cultura es un país sin identidad y “cuando la perdemos no somos país, ni sociedad”.

Apoyado por su mamá, quien preparaba chicha y panquecas para la visita, Bellorín ofrecía clases de matemáticas en el patio de su casa; encantado de seguir organizando, su liderazgo ya arropaba a los más adultos a quienes aupaba a involucrarse en las elecciones de la Junta Comunal y en las que él participaba apoyando a uno de los bloques.

A sus 10 años ya Inyer tenía conciencia política y de las decisiones que había que tomar para cambiar el entorno. “Mamá, hay que salir a votar, ¿le dijiste a la vecina? Vamos”, comentó sobre su entusiasmo por la participación de la sociedad civil en los espacios de poder.

A sus 10 años ya Inyer tenía conciencia política y de las decisiones que había que tomar para cambiar el entorno. Foto: Andartes

La Pastoral Juvenil de la iglesia católica fue un espacio en el que fortaleció su vocación de servicio tras pasar por varias responsabilidades hasta llegar a un cargo en la Conferencia Episcopal Venezolana, sin embargo, esta organización religiosa se quedó pequeña para los cambios que quería lograr en su país. Fue en su adolescencia cuando empezó a ver la política como el arte del servicio, un camino que decidió tomar para entregarse a la población.

Otra etapa comienza en su vida cuando ingresa a estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela y conoce la vida política que hacían los movimientos estudiantiles en la casa de estudio, a quienes había visto por la televisión haciendo protestas y reclamos ante la situación que se vivía en el país.

Su incorporación al movimiento Litis UCV le permitió conocer de fondo cómo se debía tratar a un estudiante, cómo se trataban los nuevos ingresos, también a hacer comunicados, pronunciamientos y trabajar realmente como el mejoramiento de las condiciones para la comunidad estudiantil.

Su liderazgo en la Universidad Central de Venezuela

Inyer decide postularse al Centro de Estudiantes de la escuela de Derecho quedando en tercer lugar por lo que le correspondió el puesto de secretario de Deporte, “con este triunfo le dimos una gran victoria a Litis y también en lo personal porque en ese momento se estaban midiendo dos planchas fuertes y con gran fuerza mediática”.

Los 187 votos que logró Inyer Bellorín le confirmaron que podía seguir ejerciendo su liderazgo en la Universidad Central de Venezuela y seguir trabajando por los derechos de los estudiantes más allá de hacer reclamos concernientes a la política nacional, que a su juicio, es a lo que la gran parte de los dirigentes estudiantiles se han dedicado.

Para el joven es normal que existan diferencias políticas “si empezamos a entender que las diferencias son válidas, el país sale adelante”, razón por la que salió de Litis UCV y comenzó el proyecto Decisión Estudiantil, un espacio que recibió con 15 miembros y en el que tuvo la oportunidad de integrar a más jóvenes en ese movimiento hasta consolidarlo con 60 jóvenes, asimismo, fue candidato a la presidencia del Centro de Estudiantes; cargo que ganó en 2019.

Inyer decide postularse al Centro de Estudiantes de la escuela de Derecho quedando en tercer lugar. Foto: Andartes

El Inyer Bellorín que organizaba a su comunidad para hacer mejoras en su localidad, lideraba un plan de discusión como fue el Modelo de Asamblea Nacional Estudiantil con jóvenes estudiantes de las escuelas de Derecho, Ciencias Políticas y Estudios Internacionales que se realizó en la sede del Parlamento Nacional.

Las expectativas que tenía acerca de su gestión al frente de esta responsabilidad se vieron limitadas con la llegada de la pandemia del COVID-19 en el año 2020 pues los objetivos que se había planteado cambiaron por otros retos; Inyer quería que los estudiantes de la carrera Derecho pudieran tener acceso a los cinco poderes del Estado, que tuviera pasantías en las empresas públicas, que pudieran ir al Colegio de Abogados e involucrarse en el gremio, pero su rol fue de apoyo solidario a la comunidad estudiantil que se quedó varada en Caracas tras las acciones implementadas por las autoridades para contener la propagación del COVID-19.

“La crisis económica que vivimos los venezolanos afecta mucho a los jóvenes, a esos estudiantes, tuve que ayudarlos a mantenerse en sus residencias porque los arrendatarios les pedían que se fueran porque necesitaban sus ingresos”.

Activismo virtual, así denomina Inyer Bellorín a las actividades como foros, conversaciones y charlas por internet que tuvieron que realizar, “nunca me imaginé tener que hacer gestión del Centro de Estudiantes por redes sociales”, confesó.

UCV, la casa que vence la sombra

Para este joven la Universidad Central de Venezuela es su segundo hogar. Ejercer la dirigencia estudiantil requiere de mucho compromiso y horas de estar entre las paredes y pasillos que los arropan los sueños de quienes acuden a ella como alma mater. Familia, amigos, compañeros, es lo que ha conseguido en la UCV, pero además, el alimento para vivir ya que el comedor de la casa de estudios le ha tendido la mano en muchas ocasiones.

Este año 2022, Inyer fue electo secretario de Reivindicaciones de la Federación de Centros Universitarios de su alma máter, “espero que en esta gestión devolverle a mi institución lo que no pude hacer durante la pandemia”, entre sus planes se encuentra el proyecto Beca2 UCV con el que espera repotenciar la formación como el “último reducto de libertad que queda en la universidad”, acotó.

El líder estudiantil considera que hay que preparar a los estudiantes para que reivindiquen a la universidad y no al contrario “porque ya la UCV lo ha hecho por más de 300 años y los tiempos cambian y como universitarios tenemos que empezar dándole de forma gratuita formaciones, emprendimientos, ayuda a nuestros chamos”.

Considera que hay que preparar a los estudiantes para que reivindiquen a la universidad. Foto: Andartes

Afirmó que de acuerdo a estudios, al menos 50 % de los alumnos que están en los últimos semestres abandonan sus carreras por la situación del país, “por eso nace Beca2 UCV, para que puedan culminar y darles ese empujoncito con ayuda económica, formaciones adicionales. Es un proyecto que haré con esta nueva responsabilidad desde la FCU, asimismo, seguiremos pidiendo por las providencias estudiantiles como comedor, transporte, becas, tan necesarias para la comunidad estudiantil”.

Vida política partidista

En el año 2011- 2012, antes de comenzar su vinculación con la universidad, ya estaba participando en la vida política cuando decidió ser activista en las primarias opositoras para elegir al candidato presidencial contra Hugo Chávez; participó en asambleas, marchas, y en las iniciativas de jóvenes a pesar de no tener la edad para votar.

Como muchos jóvenes venezolanos, Inyer creció viendo la militancia de sus abuelos en el partido Acción Democrática, lo que le hizo sentir un arraigo muy fuerte por el partido blanco, espacio en el que continúa ejerciendo el liderazgo político.

Inyer Bellorín está convencido de la necesidad de la formación de la juventud para elevar los liderazgos y el impacto que puedan tener en sus áreas de acción; precisamente el joven ha sido parte de los distintos espacios de formación que brinda Consorcio Desarrollo y Justicia, “esta ONG es una oportunidad de crecimiento personal porque me ha permitido humanizar el liderazgo, porque a veces uno cree que ejercer el liderazgo es, nada más, organizar una asamblea en el pueblito de uno, no, no existe el liderazgo sin una formación continua y un activismo proactivo”.

El líder estudiantil agradece el tiempo que invierte Consorcio Desarrollo y Justicia en formar ciudadanos que trabajarán por el desarrollo y transformación de Venezuela, “no soy el mismo Inyer de Barlovento y que ahora es secretario de Reivindicaciones de la FCU UCV, tras la formación que he obtenido por esta organización”.

Bellorín construye cada día un país posible exigiéndose avanzar y crecer como persona “si yo avanzo como persona, avanza el país. Creo que el ejemplo también motiva a los demás”, manifestó. Inyer sueña con que la sociedad venezolana empiece a generar los cambios pues está convencido de que los cambios se hacen de abajo hacia arriba.

Inyer no se olvida de dónde viene, aunque se mudó más cerca de la capital, hace visitas a  su comunidad” La Amistad” y debate con ellos las fallas de los servicios públicos. Para él es fundamental que las personas capitalicen el poder, accionen y hagan los cambios que necesita Venezuela.

Para él es fundamental que las personas capitalicen el poder, accionen y hagan los cambios que necesita Venezuela. Foto: Andartes

Periodista: Gabriela Suniaga

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