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Karillyan García transforma realidades a través de proyectos sociales

1.551,34 kilómetros separan Amazonas de Caracas, capital de Venezuela. En Puerto Ayacucho, nació Karillyan García, quien ha asumido la defensa de los derechos humanos y que espera poder retribuirle a su localidad mejoras para la población.

Decidir salir de su ciudad estuvo desde siempre en la mente de la líder, en principio porque vio a su madre como ejemplo ya que estudió en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, pero también porque las opciones educativas y laborales en el estado Amazonas son muy limitadas. García siempre fue buena estudiante y sus ansías de seguir superándose la llamaban a buscar otros destinos del país para seguir formándose como ella lo anhelaba.

Querer cambiar la realidad de su estado, donde se registran apagones eléctricos de hasta 12 horas, la hizo debatirse entre estudiar derecho o ciencias políticas, “Amazonas necesita alguien que conozca sobre políticas públicas para implementarlas y cambiar la realidad”. Sin saberlo, las fallas en los servicios públicos significaban una violación a los derechos humanos; lucha fundamental de la activista en la actualidad.

Las pocas oportunidades en el sector educativo universitario, en el que solo se ofertan las carreras administración, derecho o contaduría, y en lo laboral que limita a los ciudadanos a trabajar en colegios o en la administración pública de Amazonas, reafirmó su decisión de irse de Amazonas.

Foto: Andartes

El estado Carabobo, en el centro del país, fue la región elegida por los padres de Kary -como cariñosamente le dicen – la única mujer de cuatro hermanos, “para mis padres era más seguro y económico enviarme a estudiar a Valencia, donde ya estudiaba mi hermano, y limitar los gastos”.

Karillyan comenzó a cursar Estudios Políticos en la máxima casa de estudios de la región central del país; la Universidad de Carabobo. “Cuando llegas a la carrera, tus compañeros te transmiten que quieren ser gobernadores, alcaldes, presidentes del país, esa primera idealización de lo que quería que me diera la carrera era poder retribuir un poco a mi estado lo que tanto hacía falta y manifestaba que quería ser alcaldesa”, confesó que aunque ese sueño no ha cambiado, entiende que es un proceso a largo plazo y que mientras necesita formación, experiencia y redes.

A medida que fue avanzando en su carrera, se dio cuenta que Estudios Políticos era mucho más que detentar el poder sino que se puede contribuir desde otros espacios. “La vida te cambia cuando entiendes el alcance que tiene el poder, la formulación de políticas públicas, el estudio del Estado”.

Su vida en Carabobo se transformó cuando comenzó a trabajar con organizaciones de la sociedad civil, para ella estudiar no era suficiente y deseaba comenzar a hacer cambios e involucrarse en la actividad pública. Era el año 2014 y lo más atractivo, debido a la crisis política y social de ese año, era incorporarse a un partido político y lo hizo en Voluntad Popular, experiencia que catalogó como enriquecedora porque logró conocer distintos liderazgos, construir equipo y tener cercanía con las comunidades y sus necesidades.

Que los proyectos tengan la visión de cambiar vidas y realidades, era maravilloso para mí“. Foto: Andartes

Comprendí, y es parte de madurar profesionalmente, que nada es perfecto y que aprendes a saber cuál es tu espacio”, acotó, quien a partir de ese momento inició su camino en las organizaciones de la sociedad civil.

Comenzó a trabajar en el sur de Valencia, capital de Carabobo, con una Organización No Gubernamental (ONG), un proyecto que cambió su vida y que le hizo determinar que el trabajo de proyectos, derechos humanos y sociedad civil era el espacio que la identificaba.

Derechos humanos, la bandera de lucha de Karillyan García

Tras su trabajo social, Kary ofrecía talleres de sensibilización, tenía clases de oratoria, y tal fue su compromiso que terminó siendo coordinadora regional del proyecto, “impactó sin duda mi vida, el eslogan era ‘Una oportunidad para un nuevo comienzo’. Que los proyectos tengan la visión de cambiar vidas y realidades, era maravilloso para mí”, confesó.

La cercanía que tuvo con los beneficiarios y ser testigo del mejoramiento de su vida, hizo que se apropiara del programa y lo sintiera suyo a pesar de haber ingresado a él por ayudar a un amiga y terminó siendo la responsable a la cabeza, en conclusión, Karillyan confirmó que se necesitaban más iniciativas como estas para continuar cambiando vidas.

Todo lo que me había gustado en mi vida sobre políticas públicas lo puedo extrapolar a proyectos sociales porque ahorita en Venezuela la necesidad es social y las poblaciones vulnerables que se ha agravado con el paso del tiempo”, afirmó.

Karillyan García siguió involucrándose como voluntaria en organizaciones y proyectos como Construyendo Futuro, también fue participante de la primera cohorte de Empodérame Venezuela.

Para García se trata de una cadena de impacto. Al momento de formular un proyecto, ya que todos nacen por la detención de un problema, se debe pensar siempre en el beneficiario “si piensas de manera tan estricta, en la construcción del marco lógico para que quede excelente, factible, sostenible, se podría perder la sensibilidad por el beneficiario. No es cumplir objetivos, es pensar a quién estoy ayudando y la empatía que tengo por esa persona”.

Tras su paso por estas organizaciones, Karillyan ya estaba viviendo en Caracas, y comenzó a involucrarse con la Asociación Civil Consorcio Desarrollo y Justicia, primero en uno de sus programas: RedUni, en el que tuvo la responsabilidad de realizar talleres y foros para estudiantes universitarios de cinco estados del país.

Al presentarse la oportunidad de trabajar en Consorcio Desarrollo y Justicia surgió el proyecto MonitorDescaVe, el cual está enfocado en la documentación de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, “vamos muy atados a las líneas de acción de la organización”.

MonitorDescaVe recibió 600 documentaciones a vulneraciones de derechos humanos

El mismo contexto país nos indicó que hay que seguir fortaleciendo el área de derechos humanos y determinar cómo se puede involucrar a distintos actores. Este es un programa formativo en derechos económicos, sociales, culturales y ambientales que ayuda a comprender que en Venezuela se tiende a dar mayor visibilidad o importancia a los civiles y políticos y se entiende por la cantidad de protestas y persecuciones”, explicó la coordinadora del programa.

Para Karillyan sin calidad de vida no puede haber democracia “por eso la importancia del estudio y defensa de los DESCA. ¿Cómo una persona puede luchar por derechos civiles y políticos cuando no tiene de comer en su casa, cuando no tiene un trabajo digno? Por eso este proyecto se enfoca en cuatro poblaciones vulnerables: Niños, niñas y adolescentes, mujeres, adultos mayores, y comunidad LGBTIQ”.

En el primer año de MonitorDescaVe egresaron 137 participantes en 12 estados del país del diplomado en documentación de derechos humanos enfocado en los mecanismos de documentación entendiendo que sin registrar las violaciones no hay defensa posible ni tener una incidencia efectiva.

“Hemos construido toda una estructura formativa que se acople con las necesidades de los defensores de derechos humanos, necesitamos que estén totalmente capacitados en cuanto a los mecanismos de documentación. Hicimos alianzas con profesores de primera línea de centros de derechos humanos de universidades reconocidas acá, organizaciones internacionales con experticia en el área y también en cuanto a las poblaciones a quienes dirigimos el proyecto”, detalló.

Durante su primer año se recibieron 600 documentaciones a vulneraciones de derechos humanos, una cifra significante para la líder quien considera que existe desconocimiento y desinformación sobre qué son los desca. Además, exaltó que los participantes deben replicar en sus comunidades la información que reciben sobre los derechos humanos.

“Oportunidades”, con esa palabra define Karillyan García la organización Consorcio Desarrollo y Justicia. Kary confiesa que ha tenido la oportunidad de desarrollarse profesionalmente, así como hacer redes y construir equipo con personas con quienes comparte una visión de país y trabajar todos juntos por un país posible.

Cada día construye un país posible liderando el área de derechos humanos. Foto: Andartes

Cada día construye un país posible liderando el área de derechos humanos, algo bastante complejo en medio del conflicto social y político que atraviesa Venezuela pero que admite que le apasiona porque le permite trabajar directamente con poblaciones vulnerables para que comprendan que tienen derechos y logren aprender cómo defenderlos.

El crecimiento personal que he tenido es invaluable porque cuando ya no eres parte de los beneficiarios sino que coordinas un proyecto y tienes una gran responsabilidad con todos los venezolanos porque hay que cumplir los objetivos, todo es un reto que cada día supero. En la medida que crece tu perfil profesional crece el compromiso de seguir luchando por Venezuela”, afirmó.

García es un ejemplo de cómo los proyectos pueden impulsar los liderazgos para luego formular sus propios programas y fortalecer la cadena de formación e incidencia en aras de conseguir la transformación de Venezuela.

Periodista: Gabriela Suniaga

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