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La Universidad de Los Andes cuenta con Ornella Gómez para la defensa de la autonomía universitaria

Ornella Gómez forma parte de las estadísticas de venezolanos que se han ido del país sin querer hacerlo pero con las ganas de buscar un mejor futuro; sin embargo, la xenofobia que vivió, como miles de venezolanos, fue muy dura y decidió retornar. Ahora, es la máxima representación estudiantil de la Universidad de Los Andes (ULA) y ejerce un liderazgo fundamental en medio de una crisis presupuestaria que asfixia a las casas de estudios de Venezuela.

Ornella Samantha Gómez Montes tiene 27 años, aunque nació en Ocumare del Tuy, estado Miranda, muy cerca de la capital, la sangre andina le corre por las venas y el acento también la delata. Hasta 2011, cuando tenía 16 años, vivió un Cúa y a partir de ese momento se mudó a Mérida, en el occidente del país, para estudiar en la insigne Universidad de Los Andes.

Inspirada por su madre, e incluso dejando notar su vocación de servicio, decidió estudiar Enfermería, una carrera que define como humanista y que va más allá de realizar un procedimiento a un paciente sino que lo acompaña en sus emociones y padecimiento de salud.

Admite haberse enamorado de Mérida cada vez que su mamá la enviaba de vacaciones. Foto: Andartes

“La enfermería es una profesión que permite servir, que es algo que me apasiona, me gusta y lo vi como otro espacio para acompañar a los ciudadanos y estar en contacto con la gente”.
Como representante estudiantil, Ornella reconoce la importancia de la formación universitaria pues la pandemia del covid-19 demostró que la humanidad necesitaba a profesionales del área de la salud.

La representante estudiantil también posee su propia marca de accesorios, como creyente del sector productivo como motor de una nación Ornella emprendió con su propia iniciativa “es importante que podamos traer ideas innovadoras para que exista movilidad económica, para que haya empleo, para que haya productividad y para que los jóvenes podamos alcanzar nuestras metas personales”, expresó.

Ornella Gómez admite haberse enamorado de Mérida cada vez que su mamá la enviaba de vacaciones “amé su servicialidad, la caballerosidad, la cultura, lo que representaba la ULA; sus alianzas internacionales, el personal capacitado. Investigué todo esto y me fue atrapando”.

Todos los días hacía un recorrido desde el pueblo de Escagüey, donde habitaba, hasta Mérida para ir a clases. Se levantaba a las 3 de la mañana, hacía el desayuno, el almuerzo y emprendía su camino en autobús hacia la universidad que tanto defiende en la actualidad.

Era el año 2013 ya Venezuela estaba en crisis política, social y económica; Ornella, al igual que la juventud venezolana, creció en medio del conflicto. Recordó que ella luchaba por tener servicios que funcionaran de manera eficiente y desconocía a profundidad de política pues solo anhelaba tener calidad de vida.

Su madre fue un ejemplo y pilar fundamental para su formación, “mi mamá nos llevaba a las reuniones políticas o de la comunidad. Nos explicaba a mis hermanas y a mí que lo que estaba pasando no estaba bien, que las invasiones a la propiedad privada no eran correctas, que el hecho de que no haya agua por tuberías está mal”.

“Yo vivía en el barrio 19 de Abril y salíamos a protestar y a exigir que se restableciera el servicio de agua; fueron cosas con las que crecí y también los jóvenes de mi generación crecieron con la convicción de salir a las calles a luchar por una calidad de vida óptima.

Contó que su abuela también posee formación política pues en su aval está el haber sido la primera alcaldesa del municipio Rangel; mujeres que sin duda, aseguró, le inspiraron para asumir este camino de transformación del país.

2017: el año en el que Gómez se fue de Venezuela

El año 2017 inició con conflictos, miles de personas salían a las calles en protestas antigubernamentales, los jóvenes, como siempre, llevaron la batuta. La segunda mujer presidenta de la Federación de Centros Universitarios de la ULA denunció la persecución de la que fueron víctimas los disidentes del gobierno que rige actualmente.

Solo cuatro meses estuvo fuera de las fronteras de Venezuela, en Lima, Perú, “no aguanté la xenofobia, todos los días llamaba a mi mamá, fue un proceso muy difícil alejarme de mi familia, retornar luego de haber vivido todos esos episodios de xenofobia fue abrumador. Yo era muy joven y estaba saliendo adelante y no tenía a mi mamá al lado, me tocó aprender y madurar muchas cosas que la vida me iba poniendo en el camino”, develó que Dios fue su compañía durante estos momentos.

Ornella se convenció más de que luchar por Venezuela valía la pena, asegura que ama a su país y se siente “venezolanísima y nacionalista”, “me fui de mi país no queriendo irme (…) todos los venezolanos hemos vivido tantas cosas y hemos salido adelante en un contexto bastante complejo”, lamentó.

“Me fui porque en ese momento la situación económica estaba bastante delicada y por la misma persecución, la universidad estaba parada; no veía salida ni oportunidades, pero no porque quería irme, y sé que ha pasado con muchísimos jóvenes en este país que se han tenido que ir sin quererlo; por ejemplo, mis hermanas, luego de la situación económica tampoco aguantaron y ya tienen tres años en Perú y no las he visto y eso es algo que me ha pegado mucho porque somos súper unidas”, relató llorando.

La rutina de Ornella, sus hermanas y su mamá ya no volvió a ser igual. Ir al mercado, cocinar, hacer las tareas de la casa y reunirse todos los jueves ya era imposible porque la familia no estaba junta físicamente. El gobierno de Maduro le negó la oportunidad a otro núcleo familiar de estar juntos y así sus hermanas partieron a otro destino.

Gómez es la hermana del medio, sus primos y tíos también se fueron del país. Las fechas especiales ya no son iguales, ya no hay reuniones ni compartir, ahora las pantallas de los teléfonos los unen. Incluso trasladarse de Mérida a Miranda a visitar a su abuela es difícil debido al costo de los pasajes, la falta de combustible y las responsabilidades inherentes a ser representante estudiantil.

“Nos negaron la posibilidad de vivir las etapas y así lo podemos comprobar cuando vemos niños a los 9 o 10 años trabajando, tratando de llevar algo de comida a la casa para ayudar a su mamá y hermanitos porque el dinero no les alcanza cuando los niños deberían estar jugando y viviendo su etapa del colegio, esto es una realidad generada por el oficialismo y nosotros tenemos ya más de 20 años en esto, y no vemos salida, eso también ha sido motivación para nosotros involucrarnos en la política y poder transformar la realidad, no solo personal y de la familia sino de muchos venezolanos”.

Dijo estar segura de que hay muchos venezolanos luchando para que el panorama oscuro que se vive pueda mejorar para que todos sus familiares que se fueron del país puedan regresar y ver a Venezuela como una nación de oportunidades. “Cuando yo regresé al país no sabía si reincorporarme a la universidad porque había muchos paros. Yo quería estudiar, mi mamá me dijo siempre que teníamos que prepararnos y formarnos”.

Sobre la situación del país la líder estudiantil se niega a pensar que hay que trabajar solo para comer, “llegamos a ese punto y dejamos de pensar lo que en algún momento soñamos que era trabajar para construir mi propio negocio, tener una empresa privada, para comprarme mi casa, mi carro, poder apoyar a mi familia, a mi mamá que trabajó mucho para darnos educación en ese momento.

Reactivación de la ULA

La crisis presupuestaria de la Universidad de Los Andes que en el año 2021 solo recibió 4.3 % del presupuesto que necesita para su funcionamiento la impulsa a seguir luchando por su reactivación la cual beneficiaría a más de 4 mil estudiantes que están inscritos en esa casa de estudios que tienen deseos de estudiar, más todos los nuevos ingresos que se están matriculando porque todavía creen que Venezuela se puede reconstruir.

En su gestión como presidenta de la FCU, que inició apenas llegó la pandemia del COVID-19 a Venezuela, ella y su equipo con apoyo de la empresa privada y la gobernación de Mérida hicieron alianzas para poder trasladar a aproximadamente 700 jóvenes de otras regiones o municipios foráneos que se habían quedado atrapados por la paralización que generó la llegada del virus.

La opción de Ornella a la presidencia de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Los Andes agrupó a 16 movimientos estudiantiles, en los que también se involucraban los sectores deportivos, culturales, académicos, entre otros.

La participación de Ornella en Consorcio Desarrollo y Justicia

De las cinco universidades autónomas de Venezuela, dos tienen a mujeres como máxima representación estudiantil; una de ellas es Ornella Gómez, quien ha participado activamente en los proyectos promovidos por Consorcio Desarrollo y Justicia, tal es el caso de los programas de formación de RedUni y de Foro Permanente de Juventudes.

La estudiante pertenece a la Confederación de Estudiantes de Venezuela, Confev, una organización creada para articular a las universidades públicas, experimentales y privadas del país; espacio que asegura la ha ayudado a proyectar su liderazgo dentro y fuera de la nación, con la posibilidad de llegar a más jóvenes de las casas de estudios, incluso de otros países.

Gómez pertenece a la Confederación de Estudiantes de Venezuela

“Consorcio nos ha dado la posibilidad de plantear ante otros organismos internacionales lo que está ocurriendo a lo interno de las universidades y en el país, asimismo, ha promovido espacios de formación a través de todos sus proyectos. También nos ha permitido visibilizar cómo se ha visto afectada la educación en Venezuela”, afirmó.

De acuerdo a sus palabras, la Asociación Civil Consorcio Desarrollo y Justicia le ha permitido generar una agenda de actividades políticas para denunciar todas las irregularidades que existen en el sistema educativo, de salud, en la economía y todas las deficiencias que existen en el sector público.

Ornella indicó que cada día construye un país posible luchando por la reactivación de la educación y en defensa de la academia que al final se traduce en el desarrollo de cualquier país “si queremos tener esa Venezuela que todos soñamos necesitamos universidades abiertas, operativas y brindado educación de calidad, personas formadas y capacitadas”.

Periodista: Gabriela Suniaga

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