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José Luis Jiménez Ramírez de dirigente estudiantil a defensor de la universidad

Cuando tenía 18 años José Luis Jiménez Ramírez fue a visitar a sus abuelos al estado Táchira desde Caracas, capital de Venezuela, lugar donde nació. Los verdes de esta región fronteriza con Colombia lo enamoraron y hoy a sus 57 años José Luis sigue construyendo un mejor país desde la academia y la lucha gremial.

Son 22 años trabajando como empleado y docente en la Universidad Nacional Experimental del Táchira, que para el año 2022 está paralizada por falta de presupuesto luego de haber sido reconocida como la mejor institución en la formación de ingenieros informáticos y electrónicos del país.

José Luis destaca “cuando comencé en la universidad a los 18 años siempre estuve preocupado por las situaciones generales. Se sumó al movimiento estudiantil y fue representante estudiantil en el decanato de investigación”. Entre sus aportes está el haber promovido un nuevo reglamento para el Centro de Estudiantes de la UNET, hecho que le permitió conocer la Universidad de Carabobo y la Universidad Central de Venezuela en búsqueda de información sobre las federaciones que allí regían y poder llevar esa experiencia a su casa de estudio.

Aunque no pudo ver la instalación de la federación queda entre sus logros haber promovido esa organización que impulsa el liderazgo estudiantil universitario.

Entre otros aportes está la implementación de programas de liderazgos sociopolíticos de las comunidades de los municipios Torbes, Cárdenas y San Cristóbal que tienen como objetivo la formación de los individuos para la transformación de sus realidades.

Tras graduarse de ingeniero industrial y haber pasado por un trabajo en la minería de carbón y otros más en el sector privado, José Luis Jiménez Ramírez vuelve a la raíz de su lucha: la universidad.

Mi lucha es por la sociedad venezolana en general en la que, por supuesto, está incluida la academia”, por lo que en el año 2008 comenzó a hacer proyectos de cooperación internacional desde la universidad.

“RedUni marcó una pauta en el liderazgo y defensa de los derechos humanos”

Actualmente forma parte de Consorcio, Desarrollo y Justicia y recuerda la elaboración del proyecto RedUni, experiencia que manifestó como maravillosa al combinar saberes, ímpetu de transformación y la necesidad de que la universidad venezolana se involucrara en el tema de la defensa de los derechos humanos.

Nosotros de una manera innovadora hicimos una propuesta de la formación de miembros de la comunidad universitaria que velaran por los derechos humanos del sector, en el que estuvieran involucrados los distintos actores que hacen vida en la universidad como estudiantes, personal administrativo, profesores, personal de apoyo, obreros, incluso egresados”, explicó Jiménez.

Se estableció la meta de formar a 150 defensores de derechos humanos en cuatro instituciones educativas venezolanas. “Superamos ampliamente esta meta que nos propusimos. Estoy muy orgulloso de los logros que obtuvimos en esos tres años”.

Un País Posible

Para el defensor de derechos humanos la juventud es uno de los motores más importantes de incidencia, formación y defensa. “Un País Posible está trabajando para visibilizar el desastre que está ocurriendo en Venezuela; mostrar lo que pasa en los gremios, en la educación media, en derechos humanos, en los centros educativos”.

 2017 ola migratoria

En el caso de José Luis, vivir en un estado fronterizo lo obliga a documentar y reflejar la realidad de la migración venezolana que asciende a 6 millones. Aseguró que existe un cordón humano que quedó estancado entre los municipios Bolívar y Ureña donde existe una migración pendular “pasan de un lado para otro todos los días, esos jóvenes están perdiendo lo mejor de su tiempo. Nuestra diáspora está formada académicamente, eso habla de nuestro capital humano”.

José Luis recuerda con nostalgia lo normal que era para los tachirenses pasar la frontera a Cúcuta, Colombia, a comprar ropa como tantas veces lo hizo de joven, pero ese mismo tramo es por donde, según su estimación, 80% de la migración venezolana se ha ido buscando un mejor futuro desde el año 2017.

Me he preocupado por conocer de números, de los datos, nos hemos comprometido a trabajar por la creación de una plataforma que ayude, no solamente a la prosperidad y desarrollo de nuestros migrantes, sino que también sirva para el desarrollo de Venezuela porque ellos son un potencial que tenemos que aprovechar”.

José Luis tiene tres pequeños hijos quienes diariamente lo ven salir de casa a construir el país que él sabe que es posible,  quienes le dan la motivación para continuar, aunque admite que teme no poder ver el país que nos merecemos todos los venezolanos, ya que el proceso de reconstrucción puede tomar más tiempo de lo que él, inicialmente, puede imaginar

Entiendo que el proceso de destrucción que estamos viviendo actualmente me hace entender que esto va a ser un proceso largo pero tenemos que dejar puestos los cimientos necesarios para que esa transformación venga. Eso está sucediendo, hay un grupo de personas que piensa que viene Un País Posible y ya están viviéndolo a través de las acciones del día a día en diferentes puntos del país”.

“Hay un daño grande en el país y tenemos que dar nuestro mejor esfuerzo. Todas las causas que estoy haciendo en este momento van a tener un efecto transformador en Venezuela”, aseguró.

Para José Luis Jiménez Ramírez sin educación no hay futuro por lo que su compromiso con este ámbito se mantiene firme.

 

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